El aumento del arsenal terapéutico en la esclerosis múltiple ofrece la posibilidad de individualizar los tratamientos y de que el paciente forme parte del proceso de elección del mismo, mostrando sus preferencias, una vez que el neurólogo, analizadas las alternativas que mejor se adaptan a sus circunstancias, le presente los riesgos y los beneficios de las opciones disponibles. Esta realidad implica una actualización de los protocolos disponibles en el Servicio Gallego de Salud para adecuarlos al contexto actual, según la evidencia generada en los últimos años, e intentar posicionar los tratamientos en base a su eficiencia y a la situación clínica del paciente. Por eso surge la necesidad de elaborar un único protocolo que recoja y posicione las distintas alternativas terapéuticas disponibles en la actualidad.